25 febrero 2015


Florencia.  Febrero 2015

En esta ocasión el puente del día de Andalucía nos va a permitir conocer una de las ciudades que hay que conocer. En mi caso, muchas veces se había quedado en el intento pero finalmente he estado allí. Algún día habrá que completar esa visita con un viaje por la Toscana. Pendiente queda.

Itinerario

Día 1. Viernes, 27
Sevilla - Roma - Florencia
Día 2. Sábado, 28
Florencia
Día 3. Domingo, 1
Florencia
Día 4. Lunes, 2
Florencia - Roma
Día 5. Martes, 3
Roma - Sevilla

Presupuesto


  concepto (precio 2 personas)  importe
Avión 
(Sevilla-Roma: 148 €, Vueling; Roma-Sevilla: 132 €, Ryanair)
   280 €
Tren Roma-Florencia-Roma (italo) 
   97 €
Alojamiento. 4 noches
220 €
Comidas
350 €
Transportes (bus, tren, metro)
135 €
Otros (entradas, pequeñas compras...)
158 €   
TOTAL POR PERSONA620  €


Páginas web de interés
Generales
romainformación general de Roma

Transportes
trenitaliatrenes por toda Italia
italotrenes por toda Italia (otra opción, con buenas ofertas puntuales)


Florencia
museossitio oficial de compra de billetes de museos
elpaisartículo de El País (una ciudad de cine) 
Alojamientos
airbnbalojamientos en todo el mundo, la mayoría en casas particulares
habitacion con vistasalojamiento en Florencia (airbnb) 

Restaurantes

piazza vinoteca en el barrio de Campo di Marte
radditrattoria cerca del jardín de Boboli 


Traslados aeropuerto

En este enlace hay una completa información sobre las distintas opciones, tanto desde Fiumicino como desde Ciampino. Por nuestra experiencia diríamos que si vas justo de tiempo consideres la opción de tren. Los buses están sujetos al tráfico que no suele ser fluido y si es viernes los 50 minutos teóricos de Terravision (5 €/persona solo ida) pueden convertirse en casi dos horas. Sin embargo, para ir desde Roma a Ciampino nos inclinamos por el bus (3'90 €/persona solo ida), ya que era a las 7:25 de la mañana y en 40 minutos estábamos en el aeropuerto. Eso sí, conviene estar al menos 15 o 20 minutos antes en la parada, los últimos en llegar tuvieron que esperar por otro bus o ir en tren.

De interés

Un buen número de museos, entre los que están incluidos los más importantes, son gratuitos todos los primeros domingos de mes. Evidentemente esto implica mayores colas, especialmente en temporada alta, que es casi todo el año en Florencia. Por lo tanto, no es buena idea pretender hacer todas las visitas gratis porque seguramente pasarás buena parte del día haciendo colas y no podrás ver todo lo que desees. La época de menor afluencia de visitantes, en general, es entre noviembre y febrero. Ten en cuenta también que los lunes cierran muchos museos.


Día 1. Sevilla - Roma - Florencia

Fue un viaje con cierta tensión y todo empezó en Sevilla, a pesar de que el comienzo fue muy bueno y el avión salió puntualmente a las 13:35. El día anterior no pudimos sacar las tarjetas de embarque por internet porque no había ningún asiento para reservar que no fuese de pago, únicamente estaban libres 5 filas preferentes, de 16 €/asiento. Así que en el mostrador nos asignaron dos de esos asientos en la fila 4, pero sin coste. Con el asiento reservado esperamos casi al final para embarcar y como el avión iba completo los últimos veintitantos pasajeros tuvimos que dejar las maletas para que las llevasen en la bodega, gratuitamente claro, porque no había sitio en la cabina. Eso provocó que tuviésemos que ir a recogerlos a la cinta y un despiste nos llevó al lugar equivocado lo que nos retrasó unos 20 minutos, por lo que cuando salimos del aeropuerto eran las 5. Enseguida compramos los billetes del bus de Terravisión (5 €/ persona solo ida) para el bus que salía a las 5:15, pero llegó 15 minutos tarde, debido a un gran atasco (era viernes), y por lo que el tiempo estimado para llegar a Roma era de un mínimo de hora y media, en lugar de los 50 minutos habituales, lo que nos colocaba a las 7 a una estación de metro de distancia de la parada donde debíamos coger el tren a Florencia que salía a las 6:55. Enseguida nos deshicimos de los billetes, que nos compraron una pareja de franceses, aunque ella no estaba muy convencida, y a la carrera nos fuimos al tren. Un cercanías (4 €/persona ida), de TrenItalia salía en 5 minutos y además llegaba a nuestra parada a las 6:30, perfecto! Pero un nuevo retraso en la salida de 20 minutos nos colocó en la estación de Roma Tiburtina a las 6:50. Una carrera por el largo pasillo hasta las oficinas de italo y luego vuelta hasta el andén correcto a donde llegamos con tiempo para respirar y subir al tren. Uff!
A pesar de salir puntualmente también llegó con un poco de retraso y cuando llegamos a la estación de Santa María Novella, en Florencia, eran casi las 9 de la noche. Sabíamos que nuestro alojamiento no estaba cerca pero prefirimos ir dando un paseo por el casco histórico. Pronto nos sorprendió Florencia con su espectacularidad, pasamos entre los principales monumentos y después de alguna equivocacion había pasado alrededor de 1 hora cuando llegamos a la casa. Allí nos esperaban nuestros anfitrones, Mariam y su marido, un tanto preocupados por nuestro retraso. Después de un amable recibimiento nos acompañaron a nuestra habitación. 


Cenamos en un lugar en el que habíamos preguntado por nuestro alojamiento, ya muy cerca, y que nos había gustado mucho, Piazza del Vino. Decorado como una especie de barracón de una fábrica antigua, con techos muy altos, algunas mesas para grupos y las paredes forradas de botellas de vino, porque sobre todo, hay vino, la única bebida que se sirve, además de agua, con una extensísima variedad. Un personal muy eficiente y amable hacen de esta vinoteca un lugar muy recomendable. La carta de platos, no es tan amplia como la de vinos, pero hay buenas opciones para acompañarlos. Nos decantamos por pasta y atún con un buen vino Chianti (66 €).




Día 2. Florencia

Un pequeño comentario sobre el alojamiento. Consta de una cómoda habitación con un pequeño altillo en donde hay una cama individual para una 3ª persona, aunque solo para dormir, ya que es muy pequeño. Hay una pieza separada que sirve como ropero y una bonita terraza con buenas vistas sobre una parte de los tejados de la ciudad. Tiene un buen baño y una buena calefacción. El desayuno, suficiente en cantidad pero nada de especial, a base de tostadas y bollería industrial. Desde luego la relación calidad/precio (60€/noche) es excelente. 



Pronto salimos a callejear y descubrimos que estábamos más cerca del centro de lo que nos había parecido la noche anterior.



A los 30 minutos ya se divisaba la espectacular catedral de Santa María de Fiore, el Duomo, del siglo XIV, con su extraordinaria fachada de mármol blanco, rosa y verde. 


El acceso a la catedral es gratuito, pero merece la pena comprar la entrada que permite el acceso a todo el conjunto (10 €): la catedral, Santa Reparata (restos de construcciones romanas sobre los que se construyó la antigua catedral), la cúpula,  el baptisterio, el campanario y el museo de la ópera (en estos días cerrado por obras). 
Acceder a la catedral supuso una cola de unos 20 minutos. La austeridad del interior contrasta con el exterior. Entre otras obras, se puede ver la pintura de Domenico de Michellino, Dante y la Divina Comedia. Son muy llamativos  los frescos de la cúpula, de Giorgio Vasari. 




La construcción de la impresionante cúpula fue todo un reto de diseño en su momento, que se disputaron los arquitectos Ghiberti y Brunelleschi, siendo este último el encargado de llevar adelante el proyecto.
Para subir hay que salir al exterior y acceder de nuevo por una puerta lateral, después de otros 20 minutos de cola, ya que se accede por grupos, pero merece la pena subir la larguísima escalera en espiral para llegar a la balaustrada, a la base de los frescos de la cúpula, desde donde se puede admirar también el coro octogonal de la catedral. Y no dejes de continuar subiendo hasta llegar, casi sin respiración, a la cima y disfrutar de la maravillosa panorámica de 360º desde el exterior. Para bajar, en un pequeño tramo hay que compartir la estrechísima escalera con los que suben (de ahí el acceso por grupos), lo que puede provocar algún pequeño atasco, que se resuelve fácilmente con un poco de colaboración entre unos y otros.


Al campanario, obra de Giotto, decidimos no subir y nos fuimos a visitar el baptisterio de San Juan, del siglo XI, en el que son muy llamativos sus tres conjuntos de puertas de bronce. En el interior destaca su magnífico techo de mosaico, que evidencian la influencia bizantina. El piso, en cambio, evoca en mundo islámico.


Muy cerca de la catedral está la plaza de S. Lorenzo, donde está la maravillosa biblioteca Laurenciana (3 €, 7€ la entrada combinada con la iglesia de S. Lorenzo). Miguel Ángel diseñó la sala de lectura y la escalinata de acceso. Antes se pasa por un bonito claustro desde el que se ve, como no, la cúpula y el campanario del Duomo.
En la biblioteca había una interesante exposición, "La forma del libro", en donde se podía ver desde las primeras vasijas con textos grabados, papiros egipcios, papiros orientales con dibujos eróticos o los libros 21 al 30 "Ab urbe condiga", de Tito Livio, del siglo I a.C.


De la basílica de S. Lorenzo nos gustó su fachada, aunque está inconclusa, pero no tanto su interior, aunque guarda obras de gran interés, como La Anunciación, de Filippo Lippi y El martirio de S. Lorenzo, de Bronzini. Además de la sacristía vieja, de Brunelleschi. También son relevantes los dos púlpitos de bronce, el de la Resurrección y el de la Pasión, obra de Donatello, pero ambos estaban en proceso de restauración y solo se podían ver parcialmente. En un edificio anexo está la sacristía nueva, obra de Miguel Ángel, pero ya estaba cerrada.


Después  de una mañana tan culturalmente intensa era hora de una buena cerveza y una buena comida. Nos dirigimos hacía el río Arno, que todavía no habíamos visto, y pronto estábamos cerca del precioso Puente Vecchio. Quizás no sea tan espectacular como el puente Rialto, de Venecia, al que recuerda en cierto modo, pero no se puede negar su indudable atractivo. Está repleto de tiendas, la mayor parte joyerías, como en su origen.


Pasamos al otro lado del río, al barrio de Oltrarno, una zona mucho más tranquila, buscando la trattoria l'raddi, cerca de la basílica del Santo Spirito. Fue una buena elección, un lugar agradable, con un servicio rápido y una buena cerveza. El plato principal fue uno de los platos estrella de la cocina florentina, la bistecca alla fiorentina, un chuletón de ternera al punto, realmente bueno, además de unos espaguetis "al cacio e pepe" (con queso y pimienta) y una suculenta ribollita, un guiso a base de habas y muchas verduras, con vino de la casa(69 €).


De vuelta al centro el puente Vecchio nos acompaña, ahora desde el otro lado.





Habíamos hecho una reserva por internet para la galería de los Uffici para las 4:30 y hacia allí fuimos callejeando por la ciudad.
Había una exposición temporal de Gherardo della notte lo que supuso que la entrada costase 16 €, en lugar de los 8 € que cuesta normalmente. Esto aumentaba todavía más las posibles obras que ver así que previamente habíamos hecho una selección de lo que nos interesaba más.
Allí pudimos ver los maravillosos Nacimiento de Venus y La Primavera, de Boticcelli, La Anunciación, La Sagrada Familia y Madonna con bambino o La Cabeza de Medusa de Leonardo da Vinci, La Sagrada Familia, de Miguel Ángel, Autoretrato, de Rafael o la Venus de Urbino, de Tiziano. Además de algunas obras de Caravaggio. Impactante resulta la Degollación de Holorfenes, de Artemisia Gentileschi, la primera mujer en ingresar en la Academia del Dibujo de Florencia. 
Visitamos también parte de la exposición de Gherard Honthorst (Gherardo della notte), discípulo de Caravaggio, que destaca por sus escenas nocturnas con luz artificial, de donde viene su sobrenombre. 




A pesar de la selección pronto habían pasado más de horas y la galería estaba a punto de cerrar. 
Desde alguna sala de la galería se tenía otra perspectiva del puente Vecchio.
El resto de la tarde lo dedicamos a callejear. 
Pasamos por la plaza de la Señoría, presidida por el palacio Vecchio, en cuyo frente se exhibe una réplica del David, de Miguel Ángel. Pero no es la única estatua de la plaza, entre otras muchas está la estatua ecuestre de Cosme I, la Fuente de Neptuno o Perseo con la cabeza de Medusa.


Muy cerca está la plaza de la República, con su clásico café Le Giubbi Rosse, lugar de reunión de artistas, escritores, poetas e intelectuales durante buena parte del siglo XX.
Hay muchas pastelerías y heladerías y es difícil resistir la tentación de entrar en alguna de ellas, casi todas tienen un aspecto de lo más apetecible. Por todas partes había gente vendiendo palos para selfies, una plaga...

Volvimos a cenar a nuestro barrio, aunque ahora en autobús (1'50 €), apenas 10 minutos desde la plaza de S. Marcos, muy próxima al Duomo. En la vinoteca Piazza del Vino nos habían recomendado una trattoria de los mismos dueños, Il Palaio (39 €), muy próxima a nuestro alojamiento y allí fuimos. Muy distinto de la vinoteca, es mucho más popular, con un montón de mesas y mucha gente, aunque había mucho personal atendiendo y muy amable. La pizza era nuestro objetivo es noche. Pedimos unas aceitunas para tomar con las cervezas como aperitivo, pero nos dijeron que no tenían aunque nos propusieron algo que no entendimos muy bien y que resultó ser una especie de croquetas de aceitunas, una extraña combinación que resultaba demasiado fuerte para tomar más de dos o tres, y había un montón... Nos costó terminar las dos pizas.
Empezábamos a estar cansados, pero afortunadamente nuestra casa estaba muy cerca.

Día 3. Florencia

Nos fuimos en autobús que nos dejó a 2 minutos de la Academia de la Galería. Como la entrada era gratis hoy, esperábamos algo de cola pero en poco más de 20 minutos estábamos dentro. 


Desde el momento que entras en la sala donde está el David de Miguel Ángel impresiona su visión al fondo de la sala. El pasillo para llegar a él está flanqueado también por obras suyas inacabadas: los prisioneros y una Piedad.
Es difícil dejar de mirar el David, fue sin duda la obra más impactante de todas las que pudimos contemplar a lo largo del viaje.



Además de las obras de Miguel Ángel hay otras piezas de gran interés, como el Rapto de las Sabinas, de Giambologna o algunos cuadros de Boticelli.




Nuestra siguiente visita fue al museo de Bargello, también gratuito hoy. De nuevo 20 minutos de espera y después de pasar por el hermoso patio de acceso nos fuimos en busca de la sala en donde se exhiben dos preciosas esculturas en bronce, el David de Donatello y el David de Verrochio


En otra sala se exhiben, entre otros un Baco, de Miguel Ángel y también el espléndido Mercurio, de Giambologna, aunque no pudimos verlo ya que estaba prestado para una exposición.


Para evitar el síndrome de Stendhal nos vamos a callejear un poco y así llegamos a la bonita plaza de Santa Croce, presidida por la basílica del mismo nombre, del siglo XIII, en donde está la tumba de Miguel Ángel.


De casualidad pasamos por el museo de Galileo Galilei, en donde se exponen algunos de sus proyectos más importantes. También hay en Florencia un museo dedicado a Leonardo da Vinci.



De nuevo estábamos en el río, muy cerca del Ponte Vecchio. Difícil no hacerle un par de fotos más...




Nos dirigíamos al palacio Piti y los jardines de Boboli. También gratuito hoy, pero sin cola de acceso, aunque una vez dentro había una cola considerable para acceder a alguna de las salas. No teníamos gran interés en el palacio, sino en los jardines, por donde dimos un pequeño paseo. Esta fue quizás una de las visitas que menos interés despertó en nosotros.

Decidimos quedarnos a comer de nuevo en Oltrarno. Teníamos una reserva pero antes de llegar al restaurante vimos una especie de pequeña taberna, Il Santino, muy acogedora y entramos a tomar un aperitivo. Apenas 5 o 6 mesas y unos taburetes en la barra en donde se puede comer a base de platos fríos o preparados en el momento con un pequeño horno y un tostador, todos con un aspecto muy apetecible y atendido con mucha diligencia por las dos chicas al cargo. Y buenas birrias artesanas, aunque a buen precio, de 6 a 8 €.  La única pega a un sitio recomendable. Dudamos en quedarnos allí pero nuestro restaurante, Il reposo, tenía el enorme atractivo de un gran ventanal junto al río y con una estupenda panorámica del puente Vecchio


Muy cerca del restaurante estaba la iglesia de Santo Spirito, en la que se encuentra un crucifijo de madera, obra de Miguel Ángel, quizás una de sus primeras obras de grandes dimensiones.




Tiempo ahora para disfrutar de la ciudad, de nuevo en el entorno de la plaza de la Señoría.
Muy cerca está la vía dei Tornabuoni, una calle que concentra las tiendas más exclusivas y caras, especialmente de moda, en donde puedes encontrar todas las firmas más conocidas. Nos llamó la atención que un buen número de clientes eran de origen chino y casi todos los que salían con compras eran chinos. De hecho, en más de un comercio había dependientas chinas. Esto es algo que veríamos también en Roma en algunas de las calles del entorno de la plaza de España.




Nos faltaba cenar en una pizzería y encontramos el sitio ideal, el Café Italiano. En realidad se trata de un restaurante con varios ambientes, todos ellos muy atractivos, y uno es una pequeña pizzería atendida por dos simpáticos señores, que solamente hacen 3 tipos de pizza, muy buenas, en un horno de leña a la vista del público, en donde las cocinan apenas unos segundos.  Con vino de la casa y unas cervezas, 25 €.

Día 4. Florencia - Roma



No teníamos mucho tiempo antes de coger el tren con destino a Roma, por lo que solo no pudimos entrar en la hermosa iglesia de Santa María Novella que, entre otros atractivos, cuenta en su interior con la farmacia más antigua de Europa.

Una vez en Roma nos instalamos en el hotel Rhona Inn. Se trata de un hotel muy sencillo, con las habitaciones en mejor estado de lo que augura el interior del edificio a primera vista. De todas formas, es un lugar para ir a dormir, como era nuestro caso, sin ningún atractivo especial, aparte de estar muy cerca de la estación Termini, lo que nos interesaba para coger un autobús por la mañana temprano.
Tiene además la ventaja de tener un precio imbatible (45 € c/desayuno).

Nuestro interés en pasar el día en la ciudad era pasear por algunos de los sitios más emblemáticos. Así nuestros pasos nos llevaron a la plaza de España, el templo de Adriano, la piazza Navona... y por supuesto, a la fontana di Trevi, aunque estaba en obras, por lo que apenas se podía adivinar entre los andamios, y sin agua. Por el camino, ofertas de palos para selfis cada 20 pasos.
Justo enfrente al templo de Adriano, en el el restaurante L'ingegno a tavola, probamos una riquísima alcachofa (carciofo) a la romana y unos espaguetis al cacio y pepe (con queso y pimienta).


Por la noche nos acercamos al acogedor barrio de Trastevere, con sus pequeñas callejuelas irregulares llenas de encanto, repleto de bares y restaurantes muy acogedores. Nosotros elegimos la Antica Osteria, donde repetimos con las alcachofas, una a la romana, con menos éxito que la del mediodía y otra buena preparación con queso. Además de pasta, pizza y vino de la casa, 44 €.

Día 5. Roma - Sevilla


Poco después de las 7 de la mañana estábamos en la parada del bus para el aeropuerto. Llegamos con tiempo para coger nuestro vuelo de Ryanair, que debería salir a las 9:30. Sin embargo, la niebla en el aeropuerto de Sevilla obligó a cerrar este aeropuerto y esto provocó que saliésemos de Roma a las 13:30, con 4 horas de retraso!!
El único contratiempo en un viaje muy cultural, pero con tiempo para disfrutar de la maravillosa ciudad de Florencia, y de su gastronomía.

Arrivederci!!!


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